Hoy hablamos de un tema que inunda las redes sociales pero que, como siempre en Todo Salud, necesitamos abordar con el mejor enfoque para el cuidado de la salud. Nos referimos al ayuno intermitente.
Para guiarnos en este camino, conversamos con el Dr. Diego Humberto Picchio, médico cardiólogo y miembro del Comité de Salud Ambiental y Prevención Cardiovascular de la Federación Argentina de Cardiología.
¿Qué es (y qué no es) el ayuno intermitente?
El Dr. Picchio es claro desde el inicio: "El ayuno intermitente no es una dieta, es una forma de organizar los horarios de las comidas. Es decir, no dice qué comer, sino cuándo comer".
El esquema más popular, con cierto sustento científico, es alternar la ingesta con el ayuno en un lapso de 16 horas de ayuno y 8 horas de "ventana" para comer. Sin embargo, el médico destaca que la adaptación debe ser progresiva y personalizada, empezando con 12 o 14 horas de ayuno para ser más "amable" con nuestro ritmo habitual.
La teoría vs. la práctica: una salvedad crucial
Aquí llega un punto fundamental de la charla. El doctor explica que lo que ocurre fisiológicamente en teoría (y que se estudia) es diferente a lo que sucede en los casos puntuales de cada persona. "No es óptimo pensar que solo porque pueda llegar a tener beneficios efectivamente los tiene", advierte, ya que cada cuerpo responde de manera distinta.
La recomendación más importante: no hacerlo solo
El Dr. Picchio es enfático en un punto que no puede pasarse por alto: la implementación del ayuno intermitente "debe ser con el acompañamiento médico y profesional de un equipo integral, y no se debe hacer solo". Esta es la piedra angular para que sea una estrategia segura y efectiva, si es que está indicada para la persona.
Los posibles beneficios fisiológicos
Tras 14 horas de ayuno, el cuerpo consume la glucosa disponible y pasa a alimentarse de ácidos grasos, modificando la composición del perfil lipídico. Este proceso teórico puede traducirse en una reducción del colesterol en sangre, la disminución de la inflamación y del estrés oxidativo. Pero, insiste el Dr. Picchio, "este proceder fisiológico que tiene el cuerpo... no se traduce en la práctica clínica totalmente".
Con esta aclaración y la recomendación de supervisión profesional de por medio, podemos entender mejor en qué consiste realmente esta estrategia.

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